Los inmigrantes indocumentados en ciudades santuario podrían ser impuestos nuevamente de costosas multas por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE en inglés), según alertó la semana pasada esa agencia a siete extranjeros que se refugiaron en iglesias para evitar la deportación.

Luego de haberles retirado las multas por hasta cientos de miles de dólares en octubre. ICE reiteró su amenaza, dijo el periódico The Washington Examiner.

El pasado verano, la agencia comenzó esta práctica de imponer costosas multas a los indocumentados luego que el presidente, Donald Trump, emitió una orden ejecutiva permitiendo la aplicación de este tipo de sanciones, basadas en ciertas leyes que lo permiten y que no habían sido empleadas por los anteriores gobiernos.

ICE retiró en octubre estas sanciones -algunas de las cuales han llegado a superar los 500,000 dólares- al advertir la probabilidad de haber omitido algunos procedimientos legales necesarios para cobrarlas. Sin embargo, había alertado sobre la posibilidad de volver a cobrarlas.

The Examiner informó que siguió estando presente la intención de las autoridades migratorias estadounidenses de hacer más complicada la estadía en el país para los inmigrantes sin papeles y con órdenes de deportación que se encuentran protegidos en ciudades santuario.

La ley citada por el presidente Trump establece que los extranjeros ilegales que intentan quedarse en EE.UU a pesar de tener una orden de deportación, pueden ser multados con $500 por cada día que permanezcan en territorio estadounidense. Esta cifra es de $799 diarios actualmente tras el ajuste por inflación.

Los siete migrantes fueron notificados de que si no se entregan voluntariamente a las autoridades para que ejecuten el proceso de deportación, serán multados. Si no pagan la multa impuesta, la norma establece que se les podría embargar su dinero. Sin embargo, después de impuesta la multa los extranjeros tendrían derecho a una apelación.

El subdirector de Operaciones de Ejecución y Remoción de ICE, Henry Lucero, declaró que: “ICE quiere dejar claro que estamos empleando todas las herramientas que tenemos para instar al cumplimiento de las órdenes de los jueces. El uso de multas se va a ver más en el futuro».

De los nueve migrantes refugiados en lugares santuario que inicialmente recibieron los avisos de abandonar el país, quedaron solo siete, pues uno de ellos decidió entregarse y el otro se fue también, aunque no se supo que ocurrió con su caso, dijo el Examiner.

Se ha conocido que en total son unos 230 casos los que han recibido alerta de multa. Algunos de los sancionados han tenido que pagar ya, según informó Lucero. Muchos de ellos se han marchado de EE.UU por su cuenta y otros se entregaron a ICE.

El alto funcionario gubernamental explicó que las multas son estudiadas caso por caso. En su opinión, esta medida podría afectar a afirmó que la decisión sobre las multas se toma caso por caso. En su opinión, la medida podría afectar a muchas otras personas, porque involucra “realmente de todo aquel que tiene una orden final emitida por un juez de inmigración».